LA DIABETES NO ES UNA CONDENA

¿ES POSIBLE VIVIR UNA VIDA PLENA CON DIABETES?

Alerta de spoiler para los que no quieran leer hasta el final, pero necesiten una respuesta: ¡puedes hacerlo!

La diabetes es un trastorno endocrino asociado a una alteración del metabolismo de la glucosa en el organismo. Esto puede ocurrir debido a la falta de la hormona – la insulina, o debido a la aparición de la resistencia (es decir, la reducción de la sensibilidad) del cuerpo a la acción de esta hormona. La insulina es responsable del metabolismo, ayuda a la absorción de minerales, vitaminas y nutrientes y, sobre todo, hace que las membranas celulares sean permeables a la glucosa, es decir, proporciona la energía vital necesaria.

Cuando la insulina es menor de lo necesario, se produce un desequilibrio: hay mucho azúcar en la sangre y las células no lo reciben. Como resultado, el metabolismo de las grasas y las proteínas se ve alterado, lo que afecta negativamente a todos los órganos y tejidos. Los vasos sanguíneos pequeños son los primeros en sufrir, con tendencia a desarrollar trombosis y aterosclerosis.

La diabetes es de dos tipos: dependiente de la insulina (tipo 1) o independiente de la insulina (tipo 2).

La diabetes de tipo 1 es más frecuente en niños y adolescentes. Sólo el 5% de las personas con diabetes padecen este tipo. La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmune cuando, debido a un “fallo del sistema”, el sistema inmunitario ataca por error a las células pancreáticas que producen la insulina, provocando que el órgano deje de realizar su función casi por completo. Los médicos dicen que esta condición puede ocurrir debido a la predisposición genética, como una reacción del cuerpo a un virus, debido a la intoxicación química, incluidos los medicamentos, como resultado del agotamiento nervioso. La diabetes de tipo 1 requiere una terapia de sustitución de la insulina.

La diabetes independiente de la insulina de tipo 2 es la más común. Suele diagnosticarse en personas mayores. En este caso, el páncreas produce cantidades normales y a veces incluso superiores de insulina, pero los tejidos y las células se vuelven insensibles a su acción. Este tipo de diabetes no suele requerir inyecciones de insulina, sino que se prescribe al paciente una dieta y cambios en su estilo de vida, especialmente el control de la ingesta de azúcares en los alimentos.